Mi obra explora lo subjetivo con un enfoque que conecta lo íntimo con lo común, en contextos donde se introduce un elemento de amenaza. Me interesa cómo se construyen las identidades a través del deseo y cómo el cuerpo se convierte en un espacio de interacciones y disputas, afectado por su entorno. La noción de lo común para mí surge en lo doméstico y lo familiar, pero también se extiende a territorios comunitarios marcados por la memoria y la historia. La amenaza en mi obra aparece como una pérdida, que afecta tanto a los individuos en su psique o cuerpo como a los colectivos, expuestos al dolor, la desaparición y el olvido.
Suelo trabajar de manera intermedial, utilizando técnicas como la pintura, la fotografía o el video, y recurro al collage como estrategia para ensamblar fragmentos. A menudo, incorporo elementos fuera de lugar que generan tensión o misterio, y prefiero usar paletas frías en mis creaciones. A pesar de una infancia feliz, los conflictos íntimos han influido en mi trabajo, donde aparecen motivos como la cama o la casa, símbolos importantes para mí.
Mi enfoque artístico también es una forma de ejercicio de restitución, de recuperación del tiempo, la memoria y la autonomía. Busco que mi obra dialogue con el espectador, levantando preguntas sobre identidad, historia y las relaciones entre deseo, miedo y poder. Aunque soy autodidacta, influencias de artistas como Carlos Colombino y Ricardo Migliorisi, así como pintores como Edward Münch o Francis Bacon, han marcado mi trayectoria.